miércoles, 5 de junio de 2013

Iniciación: profesiones

En dos entradas anteriores explicaba un poco la ambientación del juego y daba un repaso somero al sistema de juego. Ahora que conoces las reglas quizás te interese saber las profesiones existentes en Aquelarre. La tercera edición de Aquelarre consta de cuarenta y cuatro profesiones (si no he contado mal) pero aquí te comentamos solo unas pocas para que veas por donde van los tiros y puedas ir pensando que tipo de personaje te gustaría tener.

Alguacil. Como los actuales policías el alguacil trabaja a las órdenes del concejo o del corregidor de una ciudad y se encarga de velar por la seguridad de sus pobladores, ejecutando las ordenes de jueces y tribunales y haciendo cumplir las leyes del rey y del concejo dentro de sus muros.
Almogávar. Individuo de origen campesino que dedica su vida a la guerra y saqueo del territorio enemigo. Son agresivos y feroces en combate. Una fuerza temible en tiempos de guerra pero poco más que bandidos y malhechores en tiempos de paz. El personaje debe obligatoriamente ser del Reino de Aragón.
Alquimista. Esta profesión representa no solo al alquimista paciente y dedicado en cuerpo y alma a desentrañar todos los misterios del “ars alchimica”, sino también al sabio y protocientífico medieval que observa y estudia los diversos secretos de la naturaleza.
Artesano. Se denomina artesano a todo aquel individuo que vive en una ciudad y se dedica a un oficio concreto: alfarero, armero, carpintero, etc...
Bandido. Hablamos de un salteador de caminos. A diferencia del ladrón vive en un entorno rural y se dedica a robar en descampados.
Barbero Cirujano. Llamados también en la época “cirujanos de bata o traje corto” tanto se dedicaban a cortar el pelo y hacer la barba como a llevar a cabo sangrías, extracciones de dientes y muelas, colocación de sanguijuelas, amputaciones de miembros o pequeñas operaciones quirúrgicas.
Brujo. Aunque temidos y respetados debido a los poderes mágicos que todos creen que tienen, acostumbran a recibir las visitas de sus vecinos ya que prepara filtros de amor, cura enfermedades o lanza maldiciones. Su conocimiento de la magia no deriva de teorías arcanas, sino de la tradición popular y la superstición.
Cazador. Esta profesión engloba a todos aquellos campesinos que sobreviven gracias a la caza, individuos montaraces la mayor parte de las veces, criados en los bosques o montes, y con poco contacto con sus congéneres.
Clérigo. Dentro de esta profesión se incluye a todos aquellos que representan a la aristocracia eclesiástica, como los obispos, arzobispos y altos funcionarios de la Iglesia en general. El personaje ha de ser necesariamente noble.
Comerciante. Dentro de esta profesión podemos encontrar desde el gran mercader que realiza grandes transacciones con otros reinos, pasando por el que monopoliza la aduana de una pequeña feria hasta el pequeño buhonero que viaja de pueblo en pueblo vendiendo su mercancía. Es en suma, el hombre de negocios medieval.
Cómico. Con éste nombre se conoce en el medioevo a los actores, a todos aquellos que se gana la vida con la interpretación, en su mayor parte realizando actuaciones de índole religiosa o moralizante en fiestas y palacios, o trabajando como simples comediantes que divierten al pueblo con burlas y comedias.
Cortesano. Cada una de las personas que viven en la Corte se consideran cortesanos, nobles al servicio del rey o de algunos de sus familiares o colaboradores. Acostumbran a tener unos modales refinados, una amplia educación y gran capacidad para la intriga y las confabulaciones.
Escriba. Con éste nombre se designa a todo funcionario menor al servicio de comerciantes o cortesanos influyentes, hábil con los números y las letras. Su labor es similar a la de un secretario, pero también a la de un notario, ya que redacta igualmente todo tipo de certificados y transacciones con carácter oficial.
Goliardo. Termino utilizado para mencionar a los monjes estudiantes de las primeras universidades controladas por la Iglesia. Suelen ser jóvenes pícaros amorales, de costumbres disolutas que se protegen en su condición de monjes para escapar de la justicia seglar.
Infanzón. Con éste nombre se designa al noble que vive por y para la guerra, un guerrero que sirve y protege al señor del cual es vasallo. Son la piedra angular del sistema feudal, lideres en la batalla y defensores de los valores que han jurado cumplir desde su más tierna infancia.
Juglar. Se trata de un músico y narrador errante que viaja de pueblo en pueblo para ganarse la vida, y convierte cualquier calle o plaza en su escenario improvisado, especialmente cuando se celebra alguna feria o festejo importante.
Ladrón. Personaje propio del contexto urbano medieval que se gana la vida con el hurto y el robo, ya sea como un brutal corta gargantas, o un corta bolsas de dedos ligeros y presencia sigilosa.
Marinero. Todo aquel que trabaja y vive en la cubierta de un barco, desde el simple pescador que todas las mañanas zarpa en busca de sustento, hasta el comerciante que viaja de puerto en puerto vendiendo sus mercancías, pasando por el marinero que pasa meses y meses cuidando de las cubiertas e izando las velas.
Médico. A diferencia del Barbero Cirujano, el médico dispone de un conocimiento más académico basado en las enseñanzas de Galeno. Cuenta por tanto con un estatus social superior, aunque no es necesariamente más hábil en sus tareas.
Mendigo. Se trata de alguien que por circunstancias de la vida se ve obligado a vivir de la caridad ajena. Muchos de ellos utilizan todo tipo de artes y engaños para ganarse el sustento diario: contar historias en las plazas, realizar pequeños juegos malabares, tocar algún tosco instrumento, o directamente, rapiñando de todos aquellos que estén a su alrededor.
Pastor. Gentes que se dedican a cuidar el ganado, en la mayor parte de las veces propiedad de un noble o de la Mesta, están acostumbrados a una vida dura, viviendo al raso, guiándose por las estrellas y enfrentándose a animales salvajes.
Pirata. Donde los marineros representan a la gente honrada que vive del mar, aquí tenemos a sus forajidos. Pueden dedicarse a actividades honestas como el comercio, pero en su mayor parte dedican sus esfuerzos al saqueo de otros barcos. Aquí nos encontramos desde el pequeño pirata al servicio de otros, hasta el que ha conseguido armar su propio barco con su tripulación.
Ramera. Tanto la más lujosa, como la que se dedica a estar en un burdel propiedad de algún concejo, todas encajan en esta profesión. Mejor consideradas en el medioevo que en la actualidad, las rameras debían llevar el pelo suelto para indicar su condición, ya que toda mujer decente lo llevaría recogido.
Sacerdote. Si los clérigos componen el alto clero, los sacerdotes son el bajo. Ya sean párrocos de pueblo o de la capilla de un noble, componen el grueso de los miembros del clero.
Soldado. El auténtico soldado profesional de la época. Donde el Infanzón representa a la nobleza y viste atavíos de la mejor calidad, el soldado representa al núcleo del ejercito de la época y no por ello menos letal. Encaja en este oficio tanto el mercenario al servicio del mejor postor como el miembro de una guarnición regular.

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